La Suite del Mar
Situada en el piso más alto de la masía, cuenta con una terraza privada de piedra seca y una tina de baño exenta bajo una pérgola de cañizo. La luz del amanecer entra suavemente sobre los muros de estuco beige.
Una casa de piedra, ocho habitaciones y el tiempo suficiente para volver a escucharte.
Aquí no vienes a hacer más.
Vienes a hacer espacio.
Casa Nómada nació de la restauración paciente de una antigua masía costera del siglo XIX en el corazón del Baix Empordà. Conservamos los muros de mampostería seca, la cal viva y los porches de vigas centenarias de pino marítimo para crear un refugio donde el lujo no es la acumulación, sino la pureza del tiempo.
Ocho estancias íntimas orientadas hacia los vientos marinos, una piscina salina protegida por higueras centenarias y el ritmo pausado de quienes saben que el mayor privilegio mediterráneo es, simplemente, no tener prisa.
El porche este al amanecer. Café recién molido y brisa salina entre las ramas del olivo.
Cada estancia ha sido concebida con lino orgánico, barro cocido a mano y una acústica serena pensada para el descanso profundo.
Situada en el piso más alto de la masía, cuenta con una terraza privada de piedra seca y una tina de baño exenta bajo una pérgola de cañizo. La luz del amanecer entra suavemente sobre los muros de estuco beige.
Con acceso directo al patio interior de la casa, esta habitación ofrece una atmósfera fresca y umbría. Ducha exterior de cobre entre jazmines y hamaca de algodón tejido a mano.
El rincón más protegido del viento de tramuntana. Diseñada para la introspección, cuenta con chimenea escultural de arcilla local, escritorio de madera maciza de roble y ventana al bosque de pinos.
No organizamos horarios estrictos ni itinerarios forzados. Te sugerimos cuatro rituales silenciosos que definen la vida en Casa Nómada.
Un recorrido visual por los rincones donde el tiempo adquiere otra densidad.
Casa Nómada se ubica en una colina suave entre el pueblo de Begur y la línea de costa de Sa Riera. Un enclave apartado del tráfico turístico pero a pocos minutos a pie de los enclaves más bellos del litoral ampurdanés.
Aguas cristalinas protegidas por acantilados de roca roja.
Quesos de pastor, verduras del huerto y pan de pueblo.
Sendero balizado sobre el acantilado entre pinares centenarios.
Hacía años que no escuchaba el silencio con tanta nitidez. Dejar el móvil en la mesilla de cedro y ver amanecer sobre las rocas fue recordar lo que de verdad importa.
Debido a nuestra escala reducida de ocho habitaciones, recomendamos consultar fechas con suficiente antelación para estancias en temporada cálida (mayo a octubre).